20.12.12

XX

como dos gotas de vino enrojecido
van cayendo tus ojos sobre los míos
¿qué es menos que una mirada
y más que una tormenta?
ebrios, perdidos, son mariposas
y revolotean, rodeándome,
girando, multiplicándose por mil
en el espejo,
posándose finalmente
sobre mis ventanas abiertas y dormidas.
y las granadas salen de tus labios,
granadas,
no por destructoras,
si no por efectivas.
recorren la distancia
y estallan en mi boca,
despiertan
mis huesos, mis tejidos,
lo más rojo de mi ser.

y la tormenta... ¿y la tormenta?

es agua, son gotas, ahora 
tus ojos son dos gotas
de lluvia transparente, 
mojan mis orejas,
corren por mi pecho
salpican mi alma,
oculta tras una copa de vino.

si pudiera guardaría la lluvia

entre mis dedos
y la usaría como un espejo,
los días soleados,
para vernos y desarmarnos
y volvernos a armar.


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